En un mundo que nos exige rapidez, rendimiento y resultados visibles, la presencia, la poesía y la palabra escrita emergen como una tríada indispensable para cultivar el bienestar desde adentro hacia afuera. En Lexquimia concebimos cada una de estas dimensiones no como prácticas aisladas, sino como engranajes que se articulan y se amplifican mutuamente para transformar la experiencia vital y emocional.
Presencia: el arte de habitar el aquí y ahora
La presencia es más que un concepto: es una práctica continuada. Implica detenerse, escuchar y reconocer el momento tal como es, sin juicios ni prisas. Esta cualidad atencional es la base sobre la que se edifica el resto de la tríada, porque sin presencia no hay conexión profunda con lo que sentimos, pensamos o experimentamos.
Cuando nos volvemos presentes, el cuerpo se convierte en brújula y la respiración en ancla. Somos capaces de observar nuestros pensamientos y emociones con mayor claridad y, desde esa claridad, poner palabras que no solo describen, sino que revelan. Esta postura atenta abre un espacio interno en el que la escritura se convierte en una herramienta consciente: escribimos no para impresionar, sino para descubrirnos.
Poesía: más allá de las palabras, hacia la experiencia
La poesía no es un género literario reservado a unos pocos; es una actitud. Su nombre (del griego poiesis, “creación”) nos recuerda que crear es, en esencia, existir plenamente. La poesía nos convoca a mirar el mundo, incluido nuestro mundo interior, con una sensibilidad renovada, donde lo cotidiano se vuelve significativo y las emociones encuentran formas simbólicas de expresarse.
En Lexquimia trabajamos con la poesía como experiencia y como rito. No para producir versos perfectos, sino para dejar que la poesía nos atraviese: sentimos, nombramos, creamos y transformamos. Como refugio en tiempos de incertidumbre o como herramienta de expansión en momentos de plenitud, la poesía nos invita a dialogar con lo que está vivo en nosotros y a encontrar un significado que no siempre tiene un lenguaje fácil.
Palabra escrita: el puente entre interior y exterior
La palabra escrita es el espacio donde la presencia y la poesía encuentran forma concreta. Escribir, ya sea en forma de poema, reflexión o diario emocional, nos obliga a ralentizar el ritmo, a enfocarnos y a traducir la experiencia en texto. Esa traducción es, en sí misma, un acto de cuidado: nos permite organizar, comprender, sentir y liberar.
En la escritura consciente no buscamos la perfección ni un estilo literario elegante; buscamos honestidad, conexión y resonancia interna. Cada palabra elegida es un gesto de atención: nos miramos, nos escuchamos y nos damos voz. A través de este proceso, la escritura se convierte en un medio para integrar experiencias, iluminar sombras y celebrar la vida con todo lo que esta trae consigo.
La tríada en acción: prácticas para cultivar bienestar
La tríada de presencia, poesía y escritura no es teórica: se practica. Aquí proponemos tres maneras de integrarla en tu vida cotidiana:
- Un check-in diario: Antes de escribir, respira profundamente y anota tres frases que describan cómo te sientes. Esta presencia intencional prepara el terreno para una escritura más profunda.
- Escritura poética mínima: Dedica unos minutos a transcribir una imagen, sensación o metáfora que te haya tocado ese día. No busques forma, busca verdad.
- Diario de gratitud con mirada poética: Cada tarde, escribe uno o dos versos que celebren algo que haya ocurrido, por pequeño que sea. Así transformas lo ordinario en una fuente de sentido.
Conclusión
La presencia nos ancla, la poesía nos expande y la palabra escrita nos conecta con nuestro mundo interior y con los demás. Juntas, conforman una tríada poderosa que transforma la experiencia de vivir en una práctica de bienestar consciente.
En Lexquimia creemos que la palabra es puente y refugio, herramienta y espacio de exploración. Cultivar la presencia, acoger la poesía y practicar la escritura es, al fin y al cabo, un acto de amor hacia uno mismo.
Te invitamos a explorar esta tríada con conciencia, paciencia y curiosidad, y a descubrir cómo cada palabra puede convertirse en una chispa que ilumina tu camino interior.
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